BADEN POWELL em Madrid │ História do primeiro Show de música do Brasil na Espanha (17/05/1981)
- CARLOS ANGLADA │ odeon14360

- 25 mar 2022
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 11 ene
► Era 1981 │ Madrid.
E a Espanha, finalmente, começava a respirar.
Ficavam para trás — embora ainda muito próximas — as lembranças amargas de uma época em que a educação, o pensamento próprio, as relações pessoais e qualquer impulso artístico ou cultural eram irremediavelmente condicionados por uma realidade política, social e econômica obsoleta e opressiva. Foi nesse contexto que nós, que pertencemos àquela geração, nascemos, crescemos e sofremos.
Anos de repressão e ausência de liberdades nos impuseram um castigo silencioso, mas profundo: A privação de emoções naturais, de novas experiências, de tudo o que deveria ter acompanhado normalmente nossa idade e nosso tempo.
Em quase todos os aspectos da vida, nossa geração perdeu muito.
E, claro, a música não foi exceção.
Durante décadas, os grandes artistas internacionais programavam suas turnês ignorando sistematicamente a Espanha. Enquanto percorriam a Europa apresentando suas obras, promovendo seus últimos discos (LPs) e vivendo seu melhor momento criativo, nosso país permanecia à margem, condenado à ausência.
Esse também foi o caso de Baden Powell.
Por motivos pessoais, o virtuoso violonista havia saído do Brasil e se auto-exilado na França, estabelecendo sua residência em Paris. E mesmo morando a poucos quilômetros da nossa fronteira, ele nunca pisou em um palco espanhol até que a situação política começou a se transformar.
Estávamos no início dos anos 80. E uma nova onda de abertura, modernidade e liberdades começava, finalmente, a chegar à Espanha. Com ela vinham emoções inéditas, sensações nunca antes experimentadas, sentimentos para os quais não estávamos preparados — mas que desejávamos intensamente viver.
Precisávamos aprender depressa. Conviver com tudo aquilo de forma quase urgente, como quem tenta recuperar, em poucos instantes, uma vida inteira adiada.
Nossa prioridade era clara: recuperar — se é que isso seria possível —, de maneira quase frenética, todo o tempo perdido...!
Porque, como já cantava Mr. Bob Dylan: “The times they’re a-changin’”. │ Os tempos, de fato, estavam mudando.
E então veio a confirmação.
No programa oficial dos Concertos de Verão da Villa de Madrid, constava, enfim, a data tão aguardada: 17 de maio de 1981 │ Cuartel del Conde Duque de Madrid │ Baden Powell.
O local era, na essência, um antigo edifício militar de planta quadrangular, com um amplo pátio central. Para aquela ocasião, haviam instalado provisoriamente uma grande tenda, quase circense, que cobria o espaço e lhe conferia um ar improvisado e solene ao mesmo tempo.
O Cuartel del Conde Duque fazia — e faz — parte do conjunto de Centros Culturais da Prefeitura de Madrid.
Não era o melhor recinto, tampouco oferecia a melhor acústica. Mas todos sabíamos, com absoluta clareza, que não se tratava apenas de um concerto.
Era um acontecimento cultural histórico...!

Os ingressos não eram numerados, nem podiam ser adquiridos antecipadamente por outro meio que não fosse a venda direta na bilheteria, no próprio dia do concerto. Isso significava chegar cedo — bastante cedo — para garantir a compra e, depois, retornar à fila geral na esperança de conseguir um bom lugar.
Eu estava acompanhado por dois dos meus amigos mais Desafinados: Os irmãos Carlos e Ramón Benítez (foto acima, registrada no dia do concerto).
Ainda era muito cedo. Faltavam mais de três horas para o início do espetáculo e, mesmo assim, já havia pessoas esperando. A ansiedade parecia circular no ar, silenciosa e compartilhada.
Chamou-me a atenção um rapaz que estava logo à minha frente na fila. Carregava um rádio-cassete enorme, descomunal — o maior que eu já tinha visto até então. Acabamos conversando. Falamos de Bossa Nova, da sorte que tínhamos de estar ali, da sensação estranha e maravilhosa de viver algo que sabíamos ser único.
Quando lhe perguntei sobre o rádio-cassette, respondeu com naturalidade que pretendia gravar o concerto inteiro em fita. Que ideia extraordinária...!
Eu, por minha vez, levava comigo minha câmera reflex Canon AT-1, com todas as lentes e objetivos. Para aquela ocasião, não tive dúvidas na escolha do filme: Kodak, rolo de 36 poses, preto e branco.
Era como se, cada um à sua maneira, quiséssemos fixar em algum suporte físico aqueles instantes que, como tantos momentos da vida, por serem os primeiros, são sempre os mais intensos, os mais frágeis e os mais irrepetíveis.
E então, finalmente, chegou o momento sonhado…

En un ambiente de ansiedad y gran expectación, apareció Baden Powell caminando lentamente por el escenario, acompañado sólo con su violão.
Estaba muy delgado, vistiendo una camisa social blanca y pantalón negro.
Como empujados por un resorte automático, nos pusimos todos en pié, dándole una larga y gran ovación.
Aquellos espontáneos, nerviosos y eléctricos aplausos iniciales, se los dábamos al músico brasileño que habíamos escuchado una y mil veces en los discos importados.
Aquel virtuoso guitarrista brasileño de los vinilos a 33 1/3 rpm. que tocaba al "violão" (guitarra) aquellas armonías prodigiosas e imposibles que parecían de otro planeta...
Por fin, después de tanto tiempo, en aquel mágico instante, teníamos al gran Baden Powell a tan solo unos pocos metros de distancia.
Como primera impresión, recuerdo que Baden Powell me pareció mayor.
Instintiva e inconscientemente había memorizado la imagen del joven músico brasileño de las portadas de los discos, sin gafas, sin bigote, y con algunos años menos.
No había pensado en que genéticamente el tiempo pasa igual para todos. y le había imaginado inmortal.

El Concierto tuvo dos partes bien diferentes:
Baden empezó tocando temas clásicos, barrocos, muy elaborados. El Baden Powell más concentrado, erudito y técnico, estaba allí.
La segunda parte, nos fue más cercana: "Garota de Ipanema", "Desafinado", "Samba de uma nota só", "O pato", "Tristeza", "Samba da Benção", "Samba da minha Terra", etc....
"Samba da Benção" │ Samba de la Bendición (Baden Powell & Vinícius de Moraes)
Es mejor ser alegre que ser triste, la alegría es la mejor cosa que existe
Es como tener una luz en el corazón.
Para hacer un Samba com belleza, es necesario un poco de tristeza.
Hacer Samba no es un juego, quién compone o toca así es como si no hiciese nada,
Un buen Samba es una forma de oración.
Porque el Samba es la tristeza que fluctua en equilibrio,
La tristeza tiene siempre una esperanza, la de un día dejar de estar triste...
Pon un poco de amor en la cadencia y vas a ver que nadie supera la belleza del Samba,
Porque el Samba nació en Bahia (BA) y si hoy él es blanco en la poesía,
Él es negro (y mucho) en el corazón.
Vinícius de Moraes por ejemplo, el "Capitão do Mato" como el mismo decía,
Era el blanco más negro de Brasil, de la línea directa de "Xangó", "Saravá" (Salve)...!
Volviendo al Concierto, recuerdo como un momento especialmente emocionante, cuando Baden Powell cambió la letra de su canción "Samba Triste":
"Sem você meu amor eu não sou ninguém" por "Sem você meu Poeta eu não sou ninguém" , en cariñoso y sentido recuerdo a su gran amigo Vinícius de Moraes, fallecido sólo unos meses antes en la ciudad de Rio de Janeiro (RJ).

Después de varios "bonus", Baden Powell nos saludaba con su inseparable violão desde el borde del escenario bajo una fuerte lluvia de aplausos, sonriendo y prometiendo volver a Madrid.
La realidad una vez más había superado a la ficción y nuestra imaginación de "como sería el Concierto de Baden Powell" se había quedado corta, muy corta.
Aquellas casi dos horas de excelente música del primer artista de Música Popular Brasileña (MPB) que visitaba España después de várias décadas, todavía hoy son inolvidables.
Nuestra felicidad colectiva certificaba aquel momento.
► Eufórico, me acerqué al chico que había conocido en la entrada:
- "Hola, lo has grabado"...?
- "Todo"...! me contestó.
- "Oye, podrías hacerme una copia de la cinta"...?
- "Vale, llámame a este teléfono y en unos días te la doy"...
- "Gracias, yo también te hago copias de las fotos, te llamo seguro"...
- "De acuerdo, quedamos así".
Nos despedimos cordialmente, conscientes del momento vivido.
Pasaron un par de semanas y llamé a su casa, preguntando por él.
Al otro lado del teléfono, estaba su madre, que con una voz apagada, me preguntó quién era yo:
- "Señora..., usted no me conoce. Soy un amigo que conocí a su hijo hace unos días en el Concierto de Baden Powell, un músico brasileño, y quedé en llamarle para recoger una copia de la cinta de audio que el grabó"... - "Mi hijo ha tenido un accidente de tráfico el pasado fin de semana y ha muerto..., pero puedes venir a casa cuando quieras, a ver si encontramos la grabación".
Al día siguiente fui a su casa, entramos en su cuarto.
Y allí estaba la cinta cassette encima de su mesa de estudio.
Era la cinta original, una TDK Super Avilyn de Cromo C-90 minutos.

- "Toma, llévatela..., él hubiera querido dártela, estaba loco por esta música....
Yo llevaba en un sobre, unas copias de las fotos que había hecho, y se las entregué a su madre:
- "Señora, le dejo aquí estas fotos, la última vez que hablé con él, quedé en que se las traería..., adiós y muchas gracias...!
► Nunca agradeceré bastante la generosidad y entereza de su familia en aquellos momentos tan trágicos y tristes...
El destino, había arrancado de raíz la semilla de una futura amistad.
Han pasado más de 40 años, y todavía no he olvidado su excitación y su emoción visible en el brillo de sus ojos (quizás también reflejo de los míos) al final del Concierto.
Gracias a su iniciativa, tengo el mejor recuerdo posible:
La grabación íntegra y exclusiva del Primer Concierto de MPB en España y que por cierto, a pesar de estar grabado con los micrófonos de ambiente de aquel enorme radio-cassette, la calidad para la época es fantástica, impecable.
Su grabación, es en realidad una pieza histórica.

Esta editorial de BOSSA NOVA CLUBE está dedicada con especial cariño a PEPE TEJADA, sin duda un gran"Desafinad@"....!
Baden Powell (1937 ~ 2000) cumplió su promesa y volvió a tocar en Madrid algunos años después, y por caprichos del destino, lo hizo exactamente en el mismo lugar.
Esta vez aparte de su violão, le acompañaron sus hijos Marcel y Philippe.
Fue en 1996, pero eso ya es otra historia...
P.D. ► Este post fue editado originalmente en www,bossanovaclube.blogspot.com el 08.09.2009




Que historia de verdad que me conmovió una tragedia en medio de un recuerdo inolvidable . Yo también soy super fan de el sonido Brasileño.